En el capítulo se sistematizan los resultados de investigaciones que permiten apreciar el desarrollo que experimentó el sistema escolar en México durante el periodo 1958-1970. Ese periodo corresponde, por una parte, a los sexenios de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz.
En artículo se analiza la forma en que repercutió el desarrollo educativo en la eficiencia interna del sistema escolar y el gasto educativo del país; las pautas conforme a las cuales se distribuyeron las oportunidades escolares generadas a través de la expansión educativa examinada, así como la repercusión que tuvo esa expansión en los mercados de trabajo.
De este modo se somete a prueba la hipótesis según la cual la escolaridad es uno de los canales de la movilidad social intergeneracional.
Por “demanda potencial de escolaridad” se entiende la población que se encuentra dentro de los grupos de edad en que un sistema educativo plenamente normalizado estarían incluidos en los distintos niveles escolares. Entre los años de 1958 y 1970 la demanda potencial correspondiente a todos los niveles mencionados pasó de 17 173 506 a 26 555 664 individuos, lo que señala que se incrementó en 54.6%, estas cifras revelan las presiones de demanda que el sistema escolar estuvo recibiendo a causa del incremento demográfico del país, aumento causado por el fuerte descenso que experimentó la tasa de mortalidad mismo que superó sustancialmente la leve disminución que experimentó la tasa de natalidad.
La matrícula del sistema escolar incrementó sustancialmente, para determinar el grado de satisfacción en 1970, se recurrió a el Censo de 1970 y a las estadísticas continuas de entonces llamada Secretaría de Industria y Comercio.
Según el censo de 1970, la demanda satisfecha ascendió de 5 301 172 individuos en 1958 a 10 806 329 en 1970 y el coeficiente de insatisfacción de la demanda potencial disminuyó de 69.1 a 59.3%.
De acuerdo con las estadísticas continuas de la Secretaría de Industria y comercio, el coeficiente de satisfacción de la demanda correspondiente a todos estos niveles, considerados globalmente, pasó de 30.9 a 55.4% durante el mismo lapso.
Todos los niveles que integran el sistema de educación formal se expandieron en forma impresionante durante los sexenios 1959-1964 y 1995-1970, aunque su velocidad de crecimiento disminuyó, en términos relativos, durante el segundo de los sexenios mencionados. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados, la población virtualmente demandante que había permanecido fuera del sistema aumentó en términos absolutos durante esos 12 años.
La repercusión de la educación formal en la movilidad social también está determinada por la eficiencia interna del sistema escolar, variable analizada con los indicadores convencionales de la misma: retención intracurricular, que aumento en todos los niveles durante el mismo lapso, pero más en el nivel primaria; retención intercurricular; aprobación, que mejoró en estos años en casi todos los niveles educativos, permaneciendo constante en el nivel primaria; y eficiencia terminal, fue en 1969 de 3.9% hasta el segundo ciclo de enseñanza media, lo que representó 18.2% de mejoramiento con respecto a la generación de cuatro años antes.
El financiamiento a los gastos educativos de 1959 a 1970 se elevó casi al quíntuple en términos corrientes y más del triple en términos constantes, en 1959 dedicaba $2,242.2 millones a precios corrientes y $2,503.4 millones a precios constante, para 1970 estas cifras se habían elevado a $11,956 millones y $8,469.4 millones, respectivamente. Representando un incremento geométrico de 12.96% como promedio anual, lo cual representa un gasto por habitante en ese lapso de $34,79 a $87.45.
Durante los 12 años el gasto de particulares aumentó 4.9 veces; el de gobiernos estatales aumentó 4.6 veces; y gobierno federal aumentó 5.6 veces, siendo este último el principal contribuyente al gasto en educación.
Las erogaciones absolutas han venido siendo muy parecidas a las cantidades que se les han asignado en los presupuestos a la SEP, pero ha sido sustancialmente distinta de la que ha dado a conocer en los presupuestos, fluctuando de 9.7 a 14.2% en el sexenio 1959-1964 y de 12.2 a 17.6% en el sexenio 1995-1970.
La teoría de desarrollo económico y social en que se han basado las políticas educativas considera la educación formal, como un canal para obtener grados de movilidad social de modo ascendente, la función se puede desempeñar si se cumplen dos condiciones: la primera, si el sistema educativo está distribuido en forma equitativa entre todos los estratos sociales y regiones del país; y segundo, que quienes reciban la educación tengan la posibilidad de tener acceso a los mercados de trabajo.
Para determinar el grado de equidad o inequidad con la escolaridad formal, se examina las oportunidades de acceso y perseverancia en el sistema, con tres criterios:
Ø La posición social:
Una investigación en determinadas zonas del país, comprobó que tanto los estratos sociales como la escolaridad de los padres son factores determinantes en la distribución de oportunidades en todos los niveles de enseñanza. Pues la moda de cada una de las distribuciones corresponde a un estrato más alto, en la medida que se avanza de un nivel educativo a otro.
De investigación de la UNAM con sus estudiantes, se desprende que quienes no logran terminar su preparatoria o ingresar a la universidad, son alumnos cuyas familias perciben ingresos bajos. Aun cuando sean de forma gratuita.
Ø El grado de urbanización o ruralización:
En la satisfacción de la demanda potencial de educación primaria según el censo de 1970 y la Secretaría de Industria y Comercio, hubo una mejoría en el coeficiente de las comunidades rurales, debido a que la demanda creció más despacio en el campo que en las ciudades, por las corrientes de emigración interna.
Según las estadísticas continuas, la demanda insatisfecha disminuyo en 126.3 miles de niños de comunidades urbanas y 335.2 de rurales.
La matrícula creció, según las estadísticas continuas, un 6.55 y 4.95% anual acumulado en escuelas urbanas y rurales, respectivamente. Según el censo, un 5.3 y 4.2% acumulado en escuelas urbanas y rurales.
Ø Características de la región sociogeografica.
James Wilkie, generó diversas regionalizaciones por indicadores obtenidos en 1960 y 1970, a partir de cifras de los censos. En ambas fechas las oportunidades escolares se distribuyeron prioritariamente entre las entidades y regiones más avanzadas, lo cual reforzó la dinámica de distanciamiento regional.
La enseñanza primaria, fue más rápida en entidades rezagadas, mientras que en las entidades avanzadas se desarrollaron sistemas de enseñanza media y superior.
Los recursos de la educación eran aprovechados por entidades de alto nivel, mientras las rezagadas empezaban su desarrollo hasta que las avanzadas habían alcanzado niveles suficientemente altos.
Existen claras correlaciones de rango entre los niveles de escolaridad y los ingresos percibidos, pues quienes controlan el mercado de trabajo, preferían a individuos con escolaridad a individuos sin ella.
Carnoy, verificó mediante un análisis que “la escolaridad es un factor muy importante para explicar la varianza del ingreso personal en México. En conjunción con la edad, explica gran parte de las diferencias observadas entre los salarios, aun manteniendo constantes otros fenómenos”
Las posibilidades de ascenso ocupacional intergeneracional están en relación directa con las de haber obtenido una educación superior a la del padre; y, por lo contario, las posibilidades de descender socialmente son mayores cuando se alcanza una educación igual o inferior a la de aquel, provocando una continua elevación de escolaridad necesaria, porque cada vez se requería más para el acceso al mercado de trabajo.
Para revertir estas tendencias, no bastaría reorientar la distribución de oportunidades sino desarrollar el mercado laboral al mismo ritmo.
OPINIÓN:
OPINIÓN:
El crecimiento o expansión de la educación, actualmente, no se da como la fue en al lapso analizado, aun cuando el gasto al 2002 es de 277,038.4 millones, mucho mayor al de 1970 con 20,425.4 millones en términos corrientes y constantes.
Aun en la actualidad, la matricula en el nivel superior y medio superior en muy inferior a el básico, lo cual da a suponer, que en los niveles superiores continúa siendo más demandante por estratos sociales altos, aunque ya se le da la oportunidad a los estratos más bajos de cursar estos niveles a través de distintos programas de becas, lo cual disminuye el distanciamiento de regionalizaciones.
Las regionalizaciones aún están vigentes, tal vez no del mismo modo, pero aún continúan entidades federativas en alta y muy alta marginación, cuando hay entidades con poca y muy poca marginación. Lo cual podría suponer, que aun los recursos de la educación fueron aprovechados primordialmente por entidades avanzadas y no por marginadas.
Veracruz, es un ejemplo actual de alta marginación, el gobierno de dicho estado ha dado prioridad a la educación pero para lograr descender la marginación se debe de fomentar las fuentes de trabajo al mismo ritmo. Pues a diferencia de 1970 con personas que terminaban su educación superior ingresaban al campo laboral, hoy en día existe una infinidad de egresados de educación superior sin trabajo.
REFERENCIA:
Muñoz Izquierdo, Carlos (1996) Análisis del papel de la educación formal en la transformación intergeneracional de las desigualdades sociales. El caso de México (1958-1970). Orígenes y consecuencias de las desigualdades educativas (227) (primera edición) (volumen I), Carretera Picacho-Ajusco, 227. México D.F: CFE Fondo de cultura Económica.
SEP 2002 “Anexo estadístico” informe de labores 2001-2002.
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