Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas




Hacia una mejor calidad de nuestras

escuelas


Sylvia Schmelkes





jueves, 15 de diciembre de 2011

CAPÍTULO IX LA CALIDAD NECESITA LA PARTICIPACIÓN DE LA COMUNIDAD


La mejor manera de tener en cuenta al beneficiario es hacerlo participar
La calidad educativa de una escuela depende en gran cantidad de que los padres de familia de los alumnos tengan una participación activa, propiciada por la escuela, los maestros y alumnos. Lo ideal es que la comunidad en general se involucre con la escuela hasta que la haga propia, la considere suya, la apoye y se integre a los procesos educativos que en ella se desempeñan para realizar en manera conjunta un movimiento hacia el mejoramiento de la calidad.
La escuela está en la comunidad y la comunidad está en la escuela
Cuando una escuela llega a una comunidad, una se vuelven parte de la vida de la otra y viceversa, por eso cada plantel tiene distinta identidad, ya que las características de la sociedad, por medio de los alumnos, se introduce en los procesos educativos y porque la vida cotidiana del alumno es donde prueba y aplica los conocimientos adquiridos en la escuela. Pero sin duda alguna, las que están mayormente relacionadas entre ellas son las que han obtenido mejores aprendizajes de los alumnos.
Algunas ideas de cómo propiciar la participación de los padres de familia y de la comunidad
El trabajo docente dentro del aula es donde más se puede hacer para integrar a la comunidad y la escuela, permitiéndole a la primera que entre al aula, para ello nos dan las siguientes pistas:
1.    Aprovechar los conocimientos habilidades, valores y actitudes con las que los alumnos llegan al salón de clases para tener un punto de partida
2.    Involucrar a la sociedad y familia de los alumnos a sus tareas escolares.
3.    Hacer participar a personas de la comunidad a la impartición de clases específicas, quienes puedan exponer y facilitar el aprendizaje de los alumnos en el aula.
4.    Dar un seguimiento a nuestros alumnos dentro del aula, para que su familia pueda apoyarnos en específicas problemáticas que los estudiantes presenten.
Es importante llevar a cabo un trabajo de orientación con los padres de familia, para que en el hogar vayan existiendo situaciones cada vez más propicias para el proceso de aprendizaje de los alumnos, dicha orientación debe tratar sobre: nutrición, higiene, salud, conocimiento de las etapas de desarrollo del niño y sus requerimientos, conocimiento de la importancia de un ambiente familiar estable y afectuoso para el buen desarrollo de los niños y sobre los apoyos familiares al trabajo escolar de los niños.
Cuando los padres se ausentan de los procesos educativos de sus hijos, y estos últimos son niños rezagados o con problemas especiales de aprendizaje, el mecanismo principal para que los padres apoyen a la escuela es realizando visitas domiciliarias, con el fin de convencerlos de que apoyen a sus hijos, ya que como padres conocen muchas cosas que los maestros no y que podrían ayudar en la educación de sus hijos, motivándolos a trabajar en conjunto con entusiasmo y esfuerzo.
Además, se pueden organizar actividades entre jóvenes egresados y niños para que juntos vayan creando una comunidad educativa, aprovechando y fortaleciendo el potencial de la interacción entre los distintos miembros de la comunidad.
La participación de la comunidad se traduce en mejor aprendizaje
Para terminar, la vinculación entre la escuela y la comunidad han aportado experiencias que han rendido frutos para facilitar la labor docente, ya que todos los que compartimos el mismo objetivo con la educación vemos que la calidad educativa mejora a medida que el involucramiento de ambas instituciones se ve fortalecido.
Opinión:
Creo que se ha venido diciendo que la participación de la comunidad es muy importante en los procesos educativos, pero ¿qué pasa cuando hay ausencia o falta de interés por parte de la sociedad y familias para involucrarse?, por eso me gustó mucho este capítulo, ya que habla sobre algunas estrategias que debe adoptar el maestro para integrar a la comunidad a la educación de los alumnos, con las que estoy de acuerdo y espero algún día llevarlas a cabo.
            Además, es verdad que cuando una escuela llega a una comunidad ambas se vinculan por medio de los alumnos que llevan la cultura de la sociedad a la escuela, pero también él lleva los conocimientos adquiridos a la comunidad, por eso, los debe de adquirir en forma efectiva para que se pueda desenvolver en su vida cotidiana y ser competente.
Referencia:
Schmelkes, Sylvia. (1995). Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas, México: SEP (Biblioteca para la actualización del maestro).

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